El socio del Barça es un bendito: lo que traga el culé no lo traga nadie

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La derrota ante el Valencia deja la Liga al rojo vivo en plena tormenta de conflictos internos

El Barça pierde ante el Valencia | EFE

17 de abril de 2016 (23:02 CET)

Un pasito más hacia el abismo. Es oficial. El Barça ha tirado la renta que tenía en la Liga con Atlético y Real Madrid y se queda sin opciones de pinchar en las cinco jornadas que quedan si quiere ganar el título. El Valencia hurga un poco más en la herida (1-2) de un socio, el azulgrana, que traga más que nadie. Lejos de increpar a jugadores, entrenador y/o palco, se dedica a animar y aplaudir a pesar de la horrorosa racha de juego/resultados del equipo. Y con los líos internos.

El bajón del Barça estaba en todos los escritos. Ha tardado en aflorar y lo ha hecho por la puerta grande. Es imposible mantener el nivel físico y mental de un equipo que viene de jugarlo todo y ganarlo todo (salvo la Supercopa de España) sin apenas incorporaciones. La planificación deportiva es peor que mala. Solo dos fichajes, y no rinden. Ni caso a las peticiones de un delantero en el mercado de invierno. Dicho esto, es lógico que ante el Valencia Luis Enrique no realizase cambios. No acostumbra a agotarlos. No tiene suplentes de garantías (Munir, Ter Stegen, Adriano, Douglas, Bartra, Aleix Vidal). Pero el socio sigue animando.

Incendios por todas partes

El mejor equipo del mundo sigue sin patrocinador de cara a la próxima temporada. No lo firmó con todos los títulos, lo va a tener más difícil si lo pierde todo a nivel deportivo. Esta situación ha encallado la renovación de Neymar, que entre fiesta y fiesta y presiones para jugarlo todo con Brasil pide más de lo que rinde y, de rebote, ha alertado a un Messi que, medio tocado muscularmente, quiere mantenerse en lo más alto de la escala salarial. Jugadores como Ivan Rakitic y Sergio Busquets han aprovechado la ola para llamar a la puerta. Miraditas y celos por los salarios en el vestuario. Pero el socio sigue animando.

Dani Alves falta al respeto a sus superiores. Incluso algunos aficionados se sienten ofendidos con su rendimiento y, especialmente, con sus mensajes en las redes sociales. El peor de todos, aunque Luis Enrique lo defienda, fue su travestismo para quitar hierro a la eliminación de la Champions. Pero el socio sigue animando. También con las bromas de Gerard Piqué, su Periscope y el enfrentamiento con el cono-cido Arbeloa. Y el culé no se cansa de aplaudir por todo lo que han dado estos jugadores. En Madrid, ante tal zozobra deportiva (una victoria y cinco derrotas en seis partidos), estarían con los pañuelos en la mano, en el mejor de los casos.

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