La carambola a tres bandas del Barça que mete miedo a Florentino Pérez | EFE

El show de Messi en el viaje de vuelta del Barça

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El astro argentino se cogió un cabreo monumental en Vitoria

27 de agosto de 2017 (19:36 CET)

Lionel Messi se enfadó mucho en Vitoria. Pero calló y agachó la cabeza. Se mordió la lengua. Se reprimió.

El astro argentino sabe que llegarán refuerzos. Todo el mundo los está esperando. Dembelé ya está fichado y Coutinho, al caer.

Si embargo, el crack está preocupado. Tiene que trabajar más que nunca para sacar los partidos adelante. Toda la responsabilidad recae en él.

En lo que va de Liga, Messi ha tirado del carro para salvar dos partidos sin excesivo brillo. El Barça de Ernesto Valverde domina, genera ocasiones y gana, pero ya no enamora como antaño. Es más plano. 

Messi se ve más apurado que nunca. Incluso, un poco ansioso. Falla ocasiones claras, lanza balones al palo y se lamenta. Está nervioso porque lo tiene que hacer todo.

El equipo no le ofrece muchas garantías. Contra el Alavés tuvo cuatro socios distintos: Gerard Deulofeu, Aleix Vidal, Paco Alcácer y Denis Suárez.

Con todos conectó y trenzó jugadas, pero la realidad es que ninguno le terminó de hacer la vida más fácil. Están limitados.

A la vuelta, el crack estaba muy serio. Callado. En silencio sepulcral. Espera con escepticismo a Dembelé y reza porque llegue alguien más.

Su preferido, Ángel di María. Probablemente no será del Barça.

Y a todo esto, sigue sin firmar su contrato de renovación con Bartomeu.