Leo Messi | EFE

El mayor escándalo de Messi en el Barça. ¡Florentino Pérez lo cuenta!: “Vergüenza, asco y repulsión” (y es éste)

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El incendio que arde en Barcelona y que deja retratados al argentino y a los pesos pesados

10 de enero de 2020 (11:59 CET)

El FC Barcelona firmó este jueves la primera gran decepción de la temporada. Se veía venir desde hace semanas que este Barça pasaría serios apuros en los partidos importantes y el King Abdullah Sports City de Jeddah, en Arabia Saudí, fue testigo de ellos.

Cabe decir que muchos coinciden en que los blaugrana jugaron uno de los mejores partidos de la temporada. Sobre todo hasta antes del gol de Álvaro Morata desde el punto de penalti en el minuto 81.  No obstante, a partir de entonces se volvió a ver a ese equipo que tantas veces ha bajado los brazos esta temporada.

El mismo que se dejó empatar contra la Real Sociedad, contra el Osasuna o contra el Espanyol. El equipo que cuando siente que las cosas van de cara se confía, se deja ir y da opciones a los rivales.

Valverde, cuestionado

Muchos han culpado a Ernesto Valverde del resultado. El Txingurri hace tiempo que está en el punto de mira y no son pocos los que le tienen unas ganas tremendas. Son mayoría los que ya habrían dejado caer la espada de Damocles sobre el extremeño hace meses. Sobre todo desde la derrota humillante en Andfield contra el Liverpool que el curso pasado dejó a los catalanes sin una final de la Champions League que tenían a tocar después del 3-0 de la ida en el Camp Nou.

Origi Liverpool

Una opinión que ya empezó a correr un año antes, cuando la Roma se cargó a los azulgrana en los cuartos de final de la Liga de Campeones en casi idénticas circunstancias, con el Barça no sabiendo rentabilizar el 4-1 de la ida.

En este sentido, muchos aficionados en las redes escribían anoche en las redes que el Barça iba ganando y jugaba bien “a pesar de Valverde”, mientras que cuando el Atlético dio la vuelta al marcador adjudicaron toda la responsabilidad al técnico.

Los jugadores también reciben

Una opinión que muchos empiezan a encontrar injusta, pues consideran que la debacle de este jueves contra los del Cholo Simeone fue culpa única y exclusivamente de los jugadores. Y que la desconexión en los minutos finales es cosa de los cracks, no del técnico.

Que quizás Valverde no supo motivarlos en el tramo final es una posibilidad, pero lo cierto es que los tuvo en liza durante 80 minutos. Y se hace incomprensible que las intervenciones del míster en el tramo final del encuentro fuera lo que desmotivó a los culés.

Problema de fondo

Sea como sea, la derrota deja claro que este equipo tiene serios problemas. El asunto ya no solo se ciñe a un solo partido. El mal juego y la pésima actitud de algunos jugadores empiezan a ser un mal crónico. Y lo saben hasta en Madrid, donde algunos ya apuntan a donde está el origen de la situación de los culés.

Algunas voces se remontan a la hecatombe de Liverpool. A la derrota por 4-0 que dejó al equipo de la ciudad condal fuera de la final de la Champions. Y más concretamente lo que ocurrió después de aquella derrota.

Por aquellas fechas en la directiva lo tenían claro. Ernesto Valverde no podía continuar en el cargo. El Txingurri estaba sentenciado. Y en la planta noble ya estaban buscando al sustituto. Nombres como los de Roberto Martínez y Erik ten Hag figuraban entre los candidatos.

Ten Hag

Los cracks frenan la destitución de Valverde

Sin embargo, se conoce que los pesos pesados del vestuario dieron un golpe en la mesa y pararon máquinas. Leo Messi, Luis Suárez, Gerard Piqué y el resto de pesos pesados del grupo defendieron al técnico. Le ratificaron en el cargo. Aseguraron tener confianza plena en el entrenador. Y vetaron la llegada de un técnico con carácter como los mencionados.

En el núcleo duro preferían un perfil como el de Ronald Koeman, más famoso por su mano izquierda que por ser extremadamente exigente. Un Koeman con el que Piqué hubiera podido seguir trabajando en sus negocios y con el que Suárez podría borrarse de los partidos a conveniencia, como hizo en la final de la Copa del Rey, tal y como permitió el defendido Valverde. Y si no podía llegar un entrenador de esas características, preferían quedarse con el Txingurri, al que ya le tienen tomada la medida.

Así ejercieron los cracks un poder que a muchos en Barcelona, en Madrid y en todo el mundo  provoca “vergüenza”, “asco” y “repulsión” y que la mayoría considera como el origen de la situación convulsa que vive en club catalán. Si no lo tuvieran, Valverde ya estaría fuera y el panorama sería otro. Mejor o peor, no se sabe, pero muy diferente.

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