El gran señalado del Barça contra el Valencia

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El equipo de Luis Enrique sigue sin elaborar el juego preciosista de los últimos años

André Gomes y Leo Messi, separados por un abismo | EFE

22 de octubre de 2016 (19:53 CET)

El FC Barcelona gana a trompicones, pero no carbura. Adolece de esa chispa tan especial que tenía antaño. Los jugadores son más o menos los mismos que levantaron el triplete hace dos temporadas, pero la fluidez del juego ha caído en picado. El Barça ya no genera tantas ocasiones de gol como antes ni muestra esa superioridad a la que que mal acostumbró la afición azulgrana.

Contra el Valencia, los de Luis Enrique ganaron por la mínima y de penalti. El gol, lo anotó Leo Messi por los pelos –Diego Alves le adivinó la dirección pero no llegó a atajarlo– para lograr los tres puntos en un partido repleto de polémica. La lesión de Iniesta –puede estar dos meses de baja– y los graves errores defensivos en el segundo tiempo han disparado las alarmas. Este Barça gana –como demostró al golear al Manchester City de Pep Guardiola–, pero no enamora.

El principal señalado del partido, no obstante, es de los nuevos. Y, precisamente, jugaba en Valencia el curso pasado: André Gomes. El centrocampista portugués, por quien el Barça ha pagado 35 millones de euros, no estuvo a la altura del duelo. Le falta mucho para engranar en el sistema de juego de un Barça que, por momentos, pierde el control.

Munir por Alcácer

Busquets, director de juego y enlace entre la defensa y el ataque, sufre más de lo normal. La zaja no es igual de solvente sin Piqué y la creación se ve claramente deteriorada cuando falta Iniesta. Lo único que mantiene el equipo a flote son los goles del tridente, especialmente de un Messi que ha vuelto en estado de gracia tras estar tres semanas lesionado.

El otro gran señalado también jugaba en el Valencia. Se trata de Paco Alcácer, que no dispuso de un solo minuto ante su ex equipo. Algunos pensarán que Luis Enrique no lo sacó para evitarle el mal trago de ser pitado por su antigua afición. La realidad es que no podía ponerlo a jugar porque no está a la altura. Y, curiosamente, Munir brilló con luz propia saliendo desde el banco. El hispano-marroquí revolucionó el partido y marcó un golazo para poner el empate a uno.     

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