El fichaje del Manchester Ctiy que vetaron Messi, Neymar y Suárez en el Barça

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Las tres puntas del tridente letal azulgrana no querían compartir vestuario con otro crack

Messi, Neymar y Luis Suárez se ejercitan juntos en un entrenamiento del Barça en octubre de 2016 | FCB - Miguel Ruiz

18 de octubre de 2016 (21:04 CET)

Leo Messi, Luis Suárez y Neymar Júnior vetaron este verano a un delantero para el Barça. Se trata del jugador que más sonó durante el mercado de invierno y que, en verano, terminó vistiendo la camiseta del Manchester City: Manuel Agudo, más conocido como Nolito.

El futbolista gaditano acaba de cumplir 30 años y su coste era de 18 millones de euros. El Barça, sin embargo, finalmente decidió invertir un poco más –32 millones– para fichar a un delantero mucho más joven: Paco Alcácer (23 años). La secretaría técnica entendía que la inversión por el delantero valenciano era más útil, a pesar de que Nolito ya conocía el Barça y podía jugar perfectamente en las tres posiciones de ataque, cosa que no puede hacer Alcácer.

Pero el verdadero motivo de que Nolito no fichase por el Barça fue la falta de aprobación por parte del tridente azulgrana. Ni Messi ni Neymar querían a un jugador de banda porque ellos lo quieren jugar siempre todo. Suárez, más humilde y menos caprichoso, no se queja tanto y acepta las decisiones de Luis Enrique: este curso ya le ha sustituido muchas veces por Alcácer.

Preferían un perfil joven, en formación

Los tres cracks del Barça sabían que Nolito es un jugador por el que Lucho siente una predilección especial. Y, de hecho, así lo ha demostrado recientemente el gaditano, con unas declaraciones muy elogiosas hacia Luis Enrique: "Me hizo entender que tenía que perder peso, bajé 10 kilos... Las galletas, el pan, la Coca-Cola... está todo muy bueno pero es fatal para mi profesión".

Esta relación tan cercana no gustaba a los tres tenores, porque intuían que le tendrían que ceder muchos más minutos que a un jugador joven, en formación. No es lo mismo un jugador de 30 años, que llega para jugar, que uno de 23 años, que no osará quejarse ante el protagonismo de los cracks y con el que Lucho no tenía ninguna relación de afecto previa. Así ocurrió.