El City de Guardiola destroza a un Barça que jugó con 10

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La Champions es una competición que no se gana dando concesiones al rival

Messi y Neymar, impotentes ante el Manchester City | EFE

01 de noviembre de 2016 (23:21 CET)

El FC Barcelona defraudó este martes en Manchester. Los hombres de Luis Enrique Martínez se estrellaron en el Etihad Stadium ante los pupilos de Pep Guardiola (3-1), que le ganó la partida táctica al técnico asturiano. Demasiados errores para ganar una competición tan exigente como es la Champions League. Por ahora no penalizan, pero es un aviso a navegantes. El fallo más clamoroso de todos partió desde la alineación con la presencia de André Gomes en el once inicial en lugar de dar minutos al últimamente inspirado Rafinha

El Barça jugó con 10. El futbolista portugués aporta bien poco al juego asociativo que propone la idea que se enseña en La Masía. A pesar de contar con la defensa de medios afines al entrenador –en Catalunya Ràdio aplaudieron el partido del luso–, la realidad es que Gomes todavía no es jugador para el Barça, a pesar de los 36 millones de euros que se pagaron por él.

No fue el único desacertado. Sergi Roberto demostró que, pese a las buenas sensaciones que está dejando en Liga, todavía se le quedan grandes los duelos contra equipos de primer nivel. Perdió demasiados balones que propiciaron claras ocasiones de gol al rival. Los culés tiemblan con la idea de que se enfrente a Cristiano Ronaldo en el clásico del próximo 3 de diciembre. Tampoco Busquets estuvo fino, demasiado hastiado físicamente. Y los de arriba, espesos, especialmente Luis Suárez.

Gundogan y De Bruyne sentencian

Si bien es cierto que el Barça firmó prácticamente la mejor primera parte de lo que va de temporada –cosa que no era difícil–, combinando bien, presionando arriba y conduciendo a la perfección las contras –Neymar estuvo soberbio midiendo los tempos para servir una asistencia en bandeja a Messi que supuso el primer gol del partido ('21)–, a partir del primer tanto del City –obra de Gundogan ('39), fruto de un error tonto de Roberto– los azulgrana desaparecieron.

Se desinflaron. Se esfumaron. Se evaporaron. Se puede decir de mil maneras pero la lectura, que no supo explicar Luis Enrique en rueda de prensa, no cambia. El Barça cambió la imagen de golpe y en el segundo tiempo, los de Guardiola se comieron a los azulgrana. Fue un baño en toda regla. Kevin de Bruyne ('51) y Gundogan por segunda vez ('74) sentenciaron el choque.