El brutal ataque de celos de Cristiano Ronaldo con Messi ensucia el vestuario del Real Madrid 

stop

Sus compañeros ya no pueden más con las excusas del portugués

Leo Messi fue el líder del Barça en Ipurúa | EFE

22 de enero de 2017 (23:14 CET)

Paseo por Eibar

Otra vez. Leo Messi ha vuelto a liarla. Esta vez fue en Ipurúa ante el Eibar (0-4). El argentino hizo lo que quiso con los rivales desde el primer minuto. Ni la alta presión dispuesta por Mendilíbar sirvió para mermar al '10' blaugrana.

Su gol, el segundo de la noche, no llegó hasta el minuto 50, pero se olió desde el inicio que volvería a ser otra exhibición del argentino. A su lado el resto parece que jueguen en el patio del colegio. Denis Suárez (31), Luis Suárez (68) y Neymar (91) completaron la goleada.  

Toda una lección de fútbol. Al menos así lo vieron todos. O casi todos. Alguien no terminó muy contento después de ver al de Rosario haciendo de las suyas.

Cristiano Ronaldo está desesperado. Ve a Leo y la indignación le invade. En su opinión lo del delantero azulgrana no tiene mérito. Para él, gran parte de sus éxitos le llegaron porque el Barça le fichó a dos gregarios.

Lo que anhela Cristiano

Su amigo dentro y fuera del campo Luis Suárez. El delantero es su principal escudero. Su entendimiento es evidente en cada encuentro. El uruguayo está al servicio del albiceleste.

Neymar, que no se atreve a chutar a puerta si no es con la bendición de Leo. El brasileño entendió a la perfección que el número uno en can Barça era Messi y respeta esta ley no escrita a rajatabla.

Da igual quién complete el once titular. Los otros ocho juegan para él. Sin discusión. Le buscan, combinan y se ponen en sus manos. Confían ciegamente en él. Además es recíproco. Siente que puede confiar en sus compañeros. A su lado el más torpe parece Maradona.

Lo que se ha labrado

Todo eso es lo que el luso querría en el Real Madrid. Pero lo que se encuentra cada día es algo completamente diferente.

Un Karim Benzema que hace la guerra por su lado y que cuenta con el beneplácito de Zinedine Zidane para hacer lo que quiera.

Un Gareth Bale que siente que nunca será la estrella del Real Madrid. Eternamente estará a la sombra de Cristiano. El galés se cansó hace tiempo de la situación. Ahora hace lo posible para no salir el día de mañana por la puerta de atrás. Sin haber conseguido labrarse un nombre en la entidad madridista.

Y un equipo que ya no confía en él. Que no le apoya y que ya no le tiene como referente ni en el campo ni en el vestuario. Su actitud en multitud de ocasiones y su bajo rendimiento ha llevado muchos de sus compañeros a girarle la espalda.

Los celos poseen al delantero madridista y el vestuario del Madrid lo paga. El ambiente se enturbia. Por un lado los partidarios de Ronaldo.

Por otro los que ya le calaron. Los que ya no tragan con las excusas del portugués. Él también lo tuvo todo y nunca demostró estar a la altura del de la Masía