El Barça solo venderá a un jugador para hacer caja

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El problema principal es que más del 70% del presupuesto se va en salarios, que son inamovibles

El presidente del Barça, Josep Maria Bartomeu, y el técnico, Luis Enrique

01 de marzo de 2016 (10:42 CET)

Austeridad, planificación y ventas controladas para no incurrir en una postura que obligase a la dimisión de la Junta directiva y tener que convocar elecciones de nuevo. Ésta es la situación que se vive en el FC Barcelona, un club atenazado por la falta de liquidez y que espera salir de esa situación en breve.

El problema está en que los estatutos establecen que si la deuda duplica el ebitda (beneficios antes de impuestos, intereses, depreciaciones y amortizaciones), la junta tiene el deber de restablecer el equilibrio patrimonial dentro de los dos siguientes ejercicios. Si no lo hace, debe cesar y ser sustituida por una comisión gestora. En realidad, para la temporada 2013-14, la deuda permitida podía triplicar el ebitda, pero ese porcentaje se iría reduciendo en 0,25 puntos en cada ejercicio siguiente hasta llegar al doble en el 2017-18.

Salarios y primas

En el último ejercicio, la deuda triplicó el ebitda, ya que superó los 328 millones, mientras que el ebitda se situó sobre los 105 millones. "El problema que tenemos es que más del 70% de nuestro presupuesto se nos va en salarios, que son inamovibles. Por eso, no podemos minorar esta partida de ninguna manera. Lo único que podemos hacer es potenciar los ingresos para paliar la situación", explican a Diario Gol fuentes internas del club blaugrana.

En estos momentos, aseguran otras fuentes, la prioridad es poder pagar "a Busquets y a Neymar". "Y tenemos poco margen de maniobra". De ahí que en sus planes entre sólo la posibilidad de poner a la venta a algún jugador a finales de esta temporada.

Pendientes del Espai Barça

La intención es poder tener algunos ingresos con los que restablecer el equilibrio patrimonial. "En la junta se ha hablado de que es necesario poner a la venta un jugador, sólo uno. Y nada más. El resto de los ingresos debe salir de otros sitios. Pero en política de fichajes o de movimiento de jugadores, la junta no manda, sino que todo depende de lo que diga el entrenador. Ahí es Luis Enrique el que corta el bacalao".

La cúpula es consciente de que el equipo funciona y que se han de acometer los mínimos cambios posibles. "Si desmantelamos el equipo, necesitaríamos una millonada para volver a tener una plantilla de nivel, cosa que no nos podemos permitir en la actualidad, máxime cuando los próximos años se prevén inversiones muy elevadas para las reformas de las instalaciones del Espai Barça".

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