Cristiano Ronaldo desmonta la Copa del Barça (y Messi) con un zasca memorable

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Los de Luis Enrique golean a la Real Sociedad y crispan al madridismo

Messi, conocido por algunos como 'el pequeño dictador' | EFE

26 de enero de 2017 (23:30 CET)

El madridismo está crispado. La prematura eliminación copera contra el Celta, las narraciones radiofónicas catalanas, la explosión de Roncero... Llueve sobre mojado.

Cristiano Ronaldo se lo toma a broma. Ahora le toca recibir, pero el año pasado también... "¿Y quién ganó el Balón de Oro? ¿Quién es el flamante The Best?", pregunta el luso con sorna.

El FC Barcelona goleó a la Real Sociedad (5-2) en un partido más tenso de lo esperado. Con Mascherano haciendo de Busquets y Denis Suárez asumiendo galones –abrió y cerró la goleada con un doblete–, el Barça se clasificó para las semifinales de la Copa del Rey.

Los goles de Juanmi y Willian José fueron estériles a tenor del efecto que tuvieron los tantos de Messi (de penalti, provocado por Neymar), Luis Suárez y Arda Turan. El global de la eliminatoria reflejó un contundente 6-2 para los de azulgrana.

Los jugadores del Real Madrid tendrán que conformarse con ver la Copa desde el sofá, como en los últimos años. Seguramente ni eso. El mensaje de los blancos es claro: la Copa no interesa.

Desprecio total

Así lo expresó Cristiano a sus compañeros del clan portugués –Pepe, Coentrao y el infiltrado Marcelo–, restando importancia al torneo del KO. Más vale que la ganen, deslizó, ya que fue su excusa (orquestada por Messi) para no acudir a la gala FIFA del The Best.

Pero el que mucho abarca poco alcanza. También a eso se refirió Cristiano, convencido de que el Barça se desgastará con las semifinales coperas y el Madrid se repondrá pronto del bajón.

Cristiano cree que la Copa es para equipos mediocres, lo importante es la Champions y, a poder ser, también la Liga. Y el Barça, que ahora ríe y celebra, terminará llorando. El crack portugués aseguró que este año los Messi y compañía no tienen equipo para ganar nada.

El Barça ya no enamora. No despliega ese fútbol de ensueño, imparable, de jugadas al primer toque y velocidad endemoniada. Cuando se pongan las cosas feas, pincharán.  

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