Anoeta II: rebelión de los pesos pesados por la alineación de Luis Enrique

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Los pesos pesados mostraron su disgusto por las rotaciones del técnico en una jornada crucial

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15 de abril de 2016 (12:29 CET)

Anoeta quedará marcado para siempre como el estadio 'en el que pasan cosas' en el Barça de Luis Enrique. La visita a la Real Sociedad en 2015, con derrota y rotaciones, provocó un antes y un después en el equipo. Hubo explosión en el vestuario por las decisiones del técnico (entre ellas, sentar a Messi y Ney) y todos pactaron una tregua y unión para luchar por todo. Ganaron el triplete. Un año después, mismas circunstancias, pero diferente escenario. Nueva polémica por la alineación.

Las rotaciones de Luis Enrique llegaron en el peor momento. La visita a la Real era clave para mantener la paz en la Liga. El equipo perdió, generó más dudas y encaró de la peor manera posible la vuelta de cuartos de la Champions contra el Atlético. Las entradas de inicio de Sergi Roberto, Munir y, sobre todo, Arda Turan y Rafinha evidenciaron el poco fondo de armario del equipo y las desconfianzas internas. Los pesos pesados mostraron su desencanto en el regreso de San Sebastián.

Rafinha y Turan

La entrada de Sergi Roberto por Jordi Alba es entendible en cuanto el lateral izquierdo titular atraviesa por un bajón físico importante. Ya en Las Palmas, jornadas atrás, sufrió problemas musculares. La alineación de Munir entraba en los planes por la sanción de Luis Suárez. Chocaron sobremanera las apuestas por Arda Turan, que ha demostrado con creces que no tiene el nivel Barça, y de Rafinha, que disfrutó de su primera titularidad tras una larga lesión. No funcionaron.

Evidentemente, con el tempranero gol en contra de la Real, tocó correr. Luis Enrique desmontó el invento y dio entrada en el descanso a los titulares, Alba, Iniesta y Rakitic, bajo la presión de la remontada. Era tarde. Y el colchón de puntos en el liderato quedó un poco más estrecho. La derrota, por la forma y por las decisiones del cuerpo técnico, desató una pequeña tormenta en el regreso. No es la crisis que estalló hace un año, entonces bien resuelta, pero puede tener peores consecuencias.

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